CAPÍTULO XX
LAS FLAUTAS DE NABUCODONOSOR
Daniel 3:4-6 Y el pregonero pregonaba en alta voz: Mándase á vosotros, oh pueblos, naciones, y lenguas,
5 En oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, os postraréis y adoraréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado:
6 Y cualquiera que no se postrare y adorare, en la misma hora será echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
Varios años atrás, un amigo cristiano me preguntó: ¿QUÉ ES LA MÚSICA? La pregunta me dejó perplejo por varios meses, hasta un día en que estaba mirando un Recital de Rock en la televisión. Había miles de personas ahí paradas con excitación sobre sus asientos. El frente del auditorio estaba plagado de gente que se apretujaban unos a otros para alcanzar el escenario: y todas estas personas tenían por lo menos n brazo totalmente extendido hacia arriba y hacia delante, como si pudiesen estirarse y tocar a sus ídolos. Súbitamente me di cuenta y estuve totalmente convencido de que LA MÚSICA ES ADORACIÓN.
PIÉNSELO: los hombres cantan de cualquier cosa que deseen honrar. Cantan el Himno Nacional para honrar a su país. Cantan de la clase de gente a la que piensan que se debería admirar. Cantan del amor romántico más que de cualquier otro tema, imaginando como lo hacen que la consumación final los espera en un hombre o en una mujer ideal que han inventado como objeto de su deseo. Adoran a estos “amantes imaginarios” con una canción: adscribiéndoles cualidades y perfecciones que no se encuentran en ningún mortal. Hasta cantan las alabanzas de la ambición cruel y de la inmoralidad flagrante, para glorificar y dignificar sus propios pecados. El propósito de toda música es alabar, honrar o dignificar cualquier cosa de lo que sea la música. La poesía es lo mismo. Un poema acerca de los árboles parece convertir a un árbol en “algo más que un simple árbol”. Una canción o un poema acerca del sufrimiento o de la tristeza le dan a los gemidos y a los llantos de la humanidad más significado que los chillidos de una bestia herida. La música religiosa es una forma de adoración. Toda religión tiene sus propios “himnos”. Cuando la gente canta esos “himnos” adoran y honran a sus dioses. Toda religión también tiene su propia poesía, y sus frases pegadizas, que tienen la intención de identificar y honrar al dios de esa religión. Los musulmanes dicen “DIOS ES GRANDE” en toda ocasión para mostrar su lealtad a su religión. Los cristianos podrían decir “GLORIA A DIOS” por la misma razón. Aún cuando los cristianos pueden creer que “Dios es grande” no le responden a la frase pegadiza de los musulmanes repitiéndola, porque los “dioses” son diferentes. Cuando el musulmán lo mira a los ojos y proclama “DIOS ES GRANDE”, lo está probando: y mediante su respuesta él sabrá si usted honra o no a su dios y si respeta a su religión. Si usted no le responde con la misma “frase pegadiza”, el SABE que usted no cree en su dios, ni practica su religión.
Los cristianos a menudo se hacen esto mismo unos a otros. Pronuncian una “frase pegadiza” que indica sus creencias religiosas, y esperan par ver que dirá o hará la otra persona. Si la otra persona no “canta junto” con ellos, suponen que hay una diferencia en las creencias religiosas. Los católicos esperan que todos los otros buenos católicos estén prontos a decir “Ave María” en el momento justo, para demostrar que son buenos católicos. Los protestantes esperan que los otros protestantes digan “Gloria a Dios” en el momento justo, para demostrar que son buenos cristianos. Los musulmanes esperan que usted diga “Dios es grande” en el momento justo, par demostrar que usted es un buen musulmán. Estas “frases pegadizas” son sólo poemas cortos, o canciones de adoración. Si usted no “canta con ellos”, evidentemente no está de acuerdo con la religión que está representada por la “frase pegadiza”. Esas “frases pegadizas” son CONTRASEÑAS, que si se dicen EN EL MOMENTO JUSTO, indican su “membresía en buena reputación” en el grupo que está identificado por esa “frase pegadiza” en particular. En la Alemania Nazi, uno tenía que estar listo para decir “HAIL HILTER” en el momento justo, o sino estaba en GRANDES PROBLEMAS.
Esto es un problema para los cristianos ya que hay tantas “versiones” de la cristiandad. Cuando alguien lo mira a los ojos y le dice “GLORIA A DIOS”, está esperando que usted “glorifique a Dios” junto con él. Estas “frases pegadizas” son todas LLAMADOS A ADORAR. Si usted no “canta junto” con ellos, entonces está rehusando alabar al MISMO dios del que lo está probando con la “frase pegadiza”. Un hombre que lo saluda con un “GLORIA A DIOS” en realidad le está preguntando si usted adora AL MISMO DIOS que él. Si usted no “canta junto” con ellos, entonces usted está NEGANDO AL DIOS DE ELLOS, y a su VERSIÓN de la cristiandad. Si usted dice la CONTRASEÑA en el momento justo, entonces usted está reconociendo que usted y él tienen EL MISMO DIOS, y LA MISMA RELIGIÓN, y que por lo tanto son “hermanos”.
JESÚS DIJO,
Mateo 11:16-17 Mas ¿á quién compararé esta generación? Es semejante á los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces á sus compañeros,
17 Y dicen: Os tañimos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.
Ahora no puede haber duda de que los judíos de la antigua Palestina decían adorar al Dios de la Biblia, y no puede haber duda de que tomaron sus “frases pegadizas” directamente del Antiguo Testamento. PERO, al final, a pesar de sus “frases pegadizas oficiales”, y su pretensión de tener un padre, que hasta era Dios (Juan 8:41), Jesús les dijo, Vosotros de vuestro padre el diablo sois (Juan 8:44). Se ofendieron grandemente por esto, y tomaron piedras para arrojárselas a Él (Juan 8:59). JESÚS NO BAILÓ cuando ellos tocaron la flauta.
NI TAMPOCO YO LO HARÉ. Más de una persona se ha ofendido conmigo en los años recientes porque yo no “cantaba junto” con ellos INMEDIATAMENTE. Querían estrechar las manos, implicando que estábamos todos DE ACUERDO en algo que todavía no habíamos discutido. Querían que “yo también los abrace”, para demostrar que reconozco que somos Verdaderos Hermanos, antes de que nos conociéramos. Me saludan con una “Gloria a Dios” y se quedan pasmados cuando yo no me “uno al coro” ni canto junto con ellos inmediatamente. No quiero ofender, pero me tengo que asegurar de que realmente estamos hablando de EL MISMO DIOS antes de que vaya a hacer alguna adoración. Jesús dijo, Al Señor tu Dios adorarás y á él solo servirás (Mateo 4:10). Tengo el DERECHO, y más que eso, la OBLIGACIÓN de determinar si el “Señor” al que se me llama a “alabar” es verdaderamente el SEÑOR la que yo adoro personalmente. El nombre del dios de Babilonia era BAAL. BAAL es una de las palabras hebreas para SEÑOR. Al dios de Babilonia se lo llamaba “EL SEÑOR”. Cuando alguien me dice “Gloria a Dios”, quiero saber de que “DIOS” está hablando primero, ANTES de que “cante junto” con ellos. Solamente porque alguien use frases religiosas familiares no significa que verdaderamente tengamos la misma religión. Aún si alguien dice “JESÚS ES EL SEÑOR”, todavía no bailaré hasta que sepa más acerca de su “Jesús”: la Biblia dice que existe algo así como otro Jesús (2 Corintios 11:4). Uno podría escribir la palabra “remedio” en una botella de veneno, y todavía sería veneno.
“INCLÍNATE O QUÉMATE”
Las Flautas de Nabucodonosor son esos “llamados a la adoración” que siempre emanan de la Cristiandad Apóstata. CADA VEZ QUE ESCUCHE LA MÚSICA usted deba “cantar junto” con ellos o le advertirán que terminará en el horno ardiente del INFIERNO. Dicen “Gloria a Dios”, y todo lo que se espera de nosotros es que nos genuflexionemos en el momento justo, a SU “señor”. Si usted rehúsa inclinarse a tierra y adorar cuando están “cantando sus himnos”, lo acusan de insultar a Dios si usted no quiere abrazarlos ni estrecharles la mano, lo acusan de falta de amor, o de orgullo o de cismático. Si usted es un Verdadero Creyente, un Hijo de Dios NACIDO DE NUEVO, USTED SABE que hay ALGO MAL con esos “llamados a la adoración”. Ese algo es esto: Su religión es la de la Babilonia del Misterio, y su “señor” es el dios de Babilonia. Jesús no bailaba. Yo no voy a bailar. Y USTED tampoco tiene que bailar.
Jeremías 15:1-2, 19 Y DÍJOME Jehová: Si Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, mi voluntad no será con este pueblo: échalos de delante de mí, y salgan.
2 Y será que si te preguntaren: ¿A dónde saldremos? les dirás: Así ha dicho Jehová: El que á muerte, á muerte; y el que á cuchillo, á cuchillo; y el que á hambre, á hambre; y el que á cautividad, á cautividad.
19 Por tanto así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te repondré, y delante de mí estarás; y si sacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos á ti, y tú no te conviertas á ellos.
FIN.