CAPÍTULO XIX

ÓDIELO O PIÉRDALO

 

En el análisis final, la diferencia entre los que realmente creen en Jesucristo, y los que sólo hacen concesiones elocuentes a la religión, se halla en como responden a las palabras de Cristo. Los que creen que Jesús es la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15), la misma imagen de Su sustancia (Hebreos 1:3), y que no hay otro nombre debajo del cielo, dado á los hombres, en que podamos ser salvos (Hechos 4:12), siempre responderán alas palabras de Jesús como si tanto el cielo como el infierno dependieran de ellas.

 

Y JESÚS DIJO:

 

Mateo 10:39    El que hallare su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.

 

Y ante palabras como estas, todas las fórmulas, en las cuales se les asegura la salvación a los que conceden a las doctrinas, se someten a las ceremonias, se abstienen de ciertas cosas, o contribuyen con las iglesias, se tornan en nada.

 

Mateo 16:25    Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.

 

Sí… estas palabras son verdaderamente duras de escuchar, ya que se sitúan ante nosotros como un ULTIMÁTUM: en el que todo intento de salvar su vida al comprometer su lealtad a Jesucristo, dará como resultado la ruina y la pérdida de la mismísima vida que buscó salvar.

 

Marcos 8:35    Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.

 

Y sabemos, que de todos modos cada uno de nosotros va a perder esta vida actual, de una forma u otra, pero solamente los que pierdan su vida por causa de Cristo y del evangelio la salvarán.

 

Lucas 9:24       Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, éste la salvará.

 

Y a la presciencia de Dios, al anticiparse a cuan propensos estaríamos a temblar de miedo y a caer en la confusión cuando fuéramos confrontados con tales palabras, le ha parecido adecuado repetir esta frase, con algunas variantes, seis veces en los Evangelios, haciendo que esta sea la enseñanza más reiterada de Jesucristo en el Nuevo Testamento. Ahora entonces, si la repetición produce énfasis: ¡lo que tenemos aquí es la enseñanza más enfatizada de Jesucristo en la Biblia! Y si, al final, lo único que somos capaces de hacer con estas palabras es “interpretarlas”, ¿será eso suficiente? ¿Hay algún modo hipotético de perder su vida por causa de Cristo, en el cual nunca sepa cuando o como lo hizo? Todavía puedo recordar la primera vez que leí estas palabras después que me convertí en cristiano: Me pusieron los pelos de punta. Ellas, junto con otras palabras de Cristo acerca de “llevar la cruz”, y etcétera, parecían exigir que muriese la horrible muerte de los mártires al igual que hizo Jesús, para escapar del infierno. Estaba aterrorizado, sí… pero estaba más aterrorizado con el prospecto de ir al infierno que lo que lo estaba del prospecto de morir una muerte de mártires. Lo más que pude hacer ante tal lenguaje fue encogerme temerosamente, mirar hacia el cielo, y gimotear un “Sí, oh Señor, pero por favor hazme igual para la tarea, porque tengo mucho miedo”. Pasaron los años, y no fui martirizado por causa de Cristo, pero aún y siempre supuse que yo en verdad era “salvo”. Cada vez que leía esas palabras, otra vez me daba cuenta, que de alguna forma o de otra, debía perder mi vida por causa de Cristo y del evangelio, o sino terminaría perdiéndola para siempre. También sabía que hubo muchos en el pasado que habían muerto la muerte de los mártires, y muchos en el presente que todavía morirían la muerte de los mártires. No parecía que yo fuera a ser uno de ellos, así que quise saber como podía perder mi vida por causa de Cristo, y del evangelio. Pasaron más años: mi vida, y mi fe sufrieron muchos altibajos. Mi fe sobrevivió y finalmente me di cuenta que:

 

Uno la pierde al hacer una elección a la vez.

 

La primera elección que uno hace es recibir, creer y confesar a Jesucristo como el ÚNICO Señor y Salvador, y mediante esta elección, usted ha estado de acuerdo con la condenación de todos los que rehúsan creer. Ahora ha perdido el favor y la aprobación del 75% de la población mundial, ya que de acuerdo con usted, todos los que rehúsan creer en Jesús son juzgados como malvados aborrecedores de Dios, cuyo fin es el llameante horno del infierno.

 

La siguiente elección que uno hace es rehusar, rechazar y condenar públicamente cualquier idea que contradiga o que trate de explicar el consejo de la Biblia. Su círculo de amigos religiosos súbitamente se volverá más pequeño, ya que al hacer esto, ofenderá a todo el que ignore o trate de explicar “lo que dice la Biblia”, toda vez que “lo que dice” contradiga o condene sus opiniones, sus planes, o a sus amigos.

 

Después, hay miles de elecciones que uno hace, una a la vez: en las que siempre elegirá hablar y actuar de acuerdo con su fe: confiar en el Dios que ha prometido guiarlo, mantenerlo y protegerlo. Por esto, a menudo será malentendido y criticado por aquellos que usted considera Verdaderos Cristianos. Por esto, usted puede ser rechazado y condenado por sus amigos y por su familia. Por esto, usted será juzgado como iluso, irracional e indigno de confianza, por lo tanto, los hombres le negarán muchos privilegios y oportunidades que de otro modo habrían sido suyos. Sí, Y también todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución (2 Timoteo 3:12). Al hacer estas cosas, estará perdiendo SU VIDA por causa de Cristo, y del evangelio.

 

Lucas 17:33     Cualquiera que procurare salvar su vida, la perderá; y cualquiera que la perdiere, la salvará.

 

Pronto está llegando el tiempo, mi amigo, en el que ninguno estará confundido en lo más mínimo de lo que significa perder su vida por causa de Cristo, y del evangelio. Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será (Mateo 24:21). Los que no sean hallados dignos de escapar (Lucas 21:26), pero después se arrepientan, y rehúsen estar de acuerdo con La Iglesia Apóstata y El Nuevo Orden Mundial, sufrirán la pérdida de todas las cosas por causa de su testimonio: como fue escrito, Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio; Y NO HAN AMADO SUS VIDAS HASTA LA MUERTE (Apocalipsis 12:11).

 

Jesús dice que si usted quiere preservar su vida, PRIMERO DEBE perderla por su causa. Aunque se DIGA a sí mismo y a lo demás que está “dispuesto” a perder su vida por causa de Cristo, pero en las ELECCIONES QUE USTED HACE, y en las ACCIONES QUE TOMA, siempre está comprometiendo y contradiciendo su fe para salvar su vida, TERMINARÁ perdiéndola de todos modos. Esta es una advertencia bien definida contra el auto engaño. NO SE ENGAÑE A SÍ MISMO: usted puede PROCLAMAR una voluntad de perder su vida por causa de Cristo, y del evangelio, mientras que todo lo que hace es en realidad un intento de salvarla.

 

Juan 12:25       El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, PARA VIDA ETERNA LA GUARDARÁ.

 

¿QUÉ ES SU VIDA? La vida es más que el poder de seguir respirando. Cuando la carrera de un hombre está destruida, dirá MI VIDA ESTÁ ARRUINADA. Cuando un hombre descubre del médico que tiene una enfermedad de parálisis incurable, dirá MI VIDA SE TERMINÓ. Cuando vemos a alguien que está atrapado en circunstancias miserables, decimos ESO NO ES VIDA. Cuando somos confrontados por alguien que es insignificante o es auto destructivo, decimos CONSÍGUETE UNA VIDA.

 

La vida que debemos odiar y perder para hallar nuestra vida y para preservar nuestra vida, y para guardar nuestra vida PARA LA ETERNIDAD, es nuestra vida en este mundo. Nuestra vida en este mundo es todo lo que podamos ganar y guardar obedeciendo a los hombres antes que a Dios, y comprometiendo la confesión y la práctica de nuestra fe. La Biblia dice, TODO EL MUNDO está puesto en maldad (1 Juan 5:19). Hay algo ESPANTOSAMENTE EQUIVOCADO en este mundo, y nadie lo puede negar; por lo tanto, es una revuelta abierta contra Dios y contra la santidad de Dios buscar la seguridad del mundo, la aceptación del mundo, o amar su lugar en él. … ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios (Santiago 4:4).

 

Jesús no dice ODIE SU VIDA,  como si debiéramos estar resentidos en absoluto por el hecho de que existimos. Él también dijo yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Juan 10:10).

 

Si mediante las elecciones que hace y las acciones que toma, siempre está perdiendo SU vida en este mundo por causa de Cristo y del evangelio, encontrará esa VIDA ABUNDANTE que Jesús prometió, y la guardará para vida eterna. Si ama su vida en ESTE mundo, NUNCA  hallará esa VIDA ABUNDANTE, y finalmente, terminará perdiéndola PARA SIEMPRE.